Tradición familiar, raíces en Bizkaia y una forma auténtica de entender el txakoli
En Txakoli Uriarte nuestra historia nace del vínculo con la tierra, del trabajo en familia y de una tradición vitivinícola que forma parte de la identidad de Bizkaia.
Los orígenes de Txakoli Uriarte se remontan al Caserío Eguzkitza y a una manera de trabajar unida al viñedo, a la familia y al paso del tiempo.
Más que una bodega, somos la continuidad de una tradición que ha sabido mantenerse viva generación tras generación, siempre ligada a la tierra y al carácter de Bizkaia.
Tan antiguo como la historia del País Vasco es el txakoli. En Bizkaia, este vino joven, fresco y afrutado forma parte de una tradición vitivinícola profundamente arraigada en el territorio.
Elaboramos nuestros vinos bajo la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina, que garantiza su origen, su calidad y su autenticidad.
Nuestros viñedos se sitúan en laderas orientadas al sur, por debajo de los 300 metros de altitud y próximos a la costa, en un entorno donde el clima atlántico marca el carácter de la uva.
El viento del noroeste y el calor del viento sur en verano y a comienzos del otoño favorecen la maduración, dando lugar a vinos frescos, vivos y con personalidad.
La variedad Hondarrabi Zuri, junto a la Hondarrabi Beltza, forma parte esencial de nuestros txakolis. La vendimia da paso a un proceso cuidado en bodega que comienza con la recepción de la uva, el despalillado y el prensado para obtener el mosto.
La fermentación, el reposo en depósitos, la clarificación, la filtración y la estabilización en frío permiten conservar la frescura y la expresión natural del vino.
Cada txakoli debe superar controles de calidad que garantizan su autenticidad. Las catas de calificación, realizadas a ciegas por expertos, aseguran que cada partida responde a los estándares de Bizkaiko Txakolina.
El resultado son vinos brillantes, frescos y equilibrados, con una personalidad atlántica que refleja la tierra, el clima y el trabajo realizado en viñedo y bodega.
Hoy seguimos elaborando nuestros vinos con la misma voluntad de conservar nuestras raíces y compartir, a través de cada botella, la esencia de Bizkaia.
Llegar hasta aquí ha sido la suma de historia, viñedo, dedicación y tiempo. Y ese camino sigue vivo en todo lo que hacemos.
